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Dongyue Miao: la burocracia del universo taoísta

Por Quin Canero.

Una boutade: si vas a Beijing y solo tienes tiempo de visitar una cosa, ve al templo taoísta de Dongyue. Ni la Ciudad Prohibida, ni la plaza de Tian’anmen, ni el Palacio de Verano, ni el Templo del Cielo, ni el de los Lamas. En ninguno de esos sitios adquirirás un conocimiento tan certero sobre (algunas de las muchas caras de) China.

Dongyue Miao significa “el Templo del Pico Oriental”. Si se alzase en la Terra Chá  pensaríamos que el fundador tenía, allá por 1319, mucha retranca: Beijing es una inmensa llanura cuyas únicas colinas se levantaron por capricho imperial, ninguna de ellas cerca de este templo. Pero China es más proclive a la metáfora que a la ironía; Pico Oriental se refiere al Monte Tai, la más sagrada y la más al este de las cinco montañas sacras del País del Centro.

Así pues, el templo honra a la Gran Deidad del Pico Oriental, que ejerce como gobernante divino de China y tiene a su cargo 76 departamentos y los 18 niveles del infierno. Es el responsable de todos los seres humanos, vivos y muertos, ricos y pobres. Más que un templo, esta es la sede de su administración.

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Bosque de estelas

Conviene un inciso. El taoísmo nace como filosofía y solo con el paso de los siglos se desdobla también en religión. En un caso paradigmático del sincretismo chino, por el camino incorpora elementos de las creencias politeístas locales, de otros movimientos filosóficos, en especial del confucianismo, y de religiones foráneas, como el budismo. Esa amalgama ni siquiera es monolítica, hay escuelas y corrientes. Por eso algunas de las ideas y creencias que tienen acogida en este templo pueden entrar en contradicción no solo con la metafísica naturalista expuesta por Laozi en el inaugural ‘Dao De Jing’, sino con otras manifestaciones religiosas taoístas.

En un primer vistazo no parece haber nada que no haya visto ya cualquiera que lleve un par de días de turista en China. Un templo más, da igual que sea budista, taoísta o confuciano. Un arco de entrada, un eje sur-norte que vertebra el espacio y en el que se alinean las sucesivas salas, los patios que se generan entorno al eje. Los tejados combados de teja vidriada, los grandes incensarios, los bosques de estelas montadas en tortugas, los árboles con troncos retorcidos. Nada muy distinto, sino fuera por un cierto aire decadente. Eso y que apenas hay visitantes. Después de la sobredosis de fulgente (y sobrerrestaurada) arquitectura Ming y Qing del circuito obligado, quién quiere más.

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Eje central del templo

Lo extraordinario aguarda en las pequeñas salas dispuestas en los cuatro lados del patio central. Uno tras otro se van sucediendo los 76 departamentos de este Zhongnanhai taoísta, con su corte de funcionarios, humanos virtuosos y pecadores, divinidades, espíritus malignos; todos ellos retratados en estatuas de tamaño casi natural, coloristas, alucinadas, naífs unas veces, grotescas otras, por lo general de ejecución torpe, siempre cubiertas por una densa capa de ese polvo tóxico que ahoga la ciudad.

Otro característica excepcional de Dongyue Miao es la profusa información que se ofrece al visitante, tanto en chino como en inglés, y sin la que este texto no sería posible. Lo que ya no es tan raro es que entre esa información se excluyan algunos pequeños detalles. Por ejemplo, según la investigación del periodista y académico Ian Johnson, solo cinco de las esculturas son originales y ni siquiera pertenecían a este templo, sino a otro taoísta. El resto son réplicas de indeterminada fecha reciente, fabricadas para sustituir a las destrozadas o perdidas durante la Revolución Cultural. Unos años durante los que el lugar sirvió de cuartel militar y de sede para las fuerzas de seguridad. China y su turbulenta relación con el pasado.

Todo el entramado del Gobierno de Dongyue se configura para preservar una idea básica: las buenas acciones se premian, las malas se castigan. Las consecuencias son directas y tangibles, en términos de riqueza, de salud o de longevidad. De ello se encarga el Departamento de Recompensas y Retribuciones Inmediatas, bajo el mando del general Yu Fei, que en su día fue acusado falsamente y, por ello, está en disposición de entender el padecimiento de la gente y de impartir justicia. El Departamento del Sufrimiento y la Angustia, por su parte, enseña a los que han sido castigados a no quejarse por su destino, y les impele a actuar correctamente.

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General Yue Fei, responsable del Departamento de Recompensas y Retribuciones Inmediatas

El concepto remite al legalismo, corriente de pensamiento opuesta al confucianismo y que sirvió de sustrato intelectual para la creación de la burocracia imperial china, entorno al siglo III antes de Cristo. El Gobierno debe ser temido, aunque digno de confianza, es la máxima que resume esta doctrina y que más de 2.000 años y varios regímenes después, sigue vigente. Por eso es clave desplegar un sistema burocrático que elimine los errores y las arbitrariedades. Por ejemplo, el Departamento del Castigo se asegura de que las medidas punitivas tomadas sean “imparciales, justas y precisas”. El Departamento de Supervisión y Examen vigila que los funcionarios del templo, nombrados porque en vida fueron gente recta y honesta, apliquen las leyes adecuadamente.

Se suele decir que esta Administración taoísta es un espejo de la imperial, aunque hay algún audaz que plantea que tal vez sea a la inversa. Sea como sea, en ambos casos el significado de “burocracia” bascula inevitablemente entre la primera y la cuarta acepción del diccionario de la RAE. Lo cual también goza de gran vigencia en la China del Partido Comunista. Así, el Departamento de Registro de Méritos recaba las buenas acciones y suministra esa información al de Recompensas por Méritos (que no es el mismo citado arriba) que, a su vez, la envía al del Incremento del Buen Destino y la Longevidad, o al de la Crianza de Descendientes. Otro ejemplo que parece sacado de las ‘Doce pruebas de Astérix’: en una cartela se explica que el Departamento de Firma de Documentos funciona como la Corte Suprema, que al firmar y sellar (uno solo entiende la importancia de estos dos verbos cuando ha vivido en China) el dictamen determinan el destino final de cada ser. Sin embargo, unas salas más allá nos topamos con el Departamento del Dictamen Final, que debe dar la aprobación definitiva a la decisión, que se suponía inapelable, del Departamento de Firma de Documentos, a través de un trazo plasmado por la deidad que lo preside.

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Grupo de justos, rectos e imparciales funcionarios

Tanta sofisticación burocrática, eso sí, para acabar poniendo en práctica la forma de justicia más primaria, el ojo por ojo. Para que los que han cometido hechos malvados sean víctimas de los mismos está, entre otros, el Departamento de Implementación de 15 Muertes Violentas. Desde la muerte de hambre, hasta el fallecimiento por engaño de un fantasma, pasando por el asesinato en venganza o la muerte causada por una serpiente.

La concepción del mundo expresada en Dongyue Miao es, en esencia, conservadora: cada uno tiene lo que se merece, no solo en un orden espiritual, sino también en lo puramente pecuniario. Resulta llamativa la insistencia en que el reparto de la riqueza y la estratificación social están en perfecta armonía con el desempeño ético de cada cual, sobre todo cuando uno de los preceptos de la filosofía taoísta original era la defensa de un obrar inconsciente y carente de objetivo. Por no profundizar en la utopía protoanarquista de Zhuangzi, el segundo gran filósofo del taoísmo.

En verdad, esta obsesión por el dinero encaja bien con el materialismo (no tan dialéctico) que prevalece en la sociedad china desde la mutación del régimen maoísta auspiciada por Deng Xiaoping. No falta en el esquema un Departamento de la Pena y las Condolencias para encargarse de que el Gobierno sea benevolente con los huérfanos y viudos, no se exceda con la imposición de tributos y reclame a los vecinos que se ayuden entre sí, en especial a los más necesitados. El de la Acumulación de la Riqueza Justificada llama a los ricos a ser generosos y contribuir a las causas justas.

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Cosas que le pasan a los que cometen fechorías

Este conservadurismo se prolonga de lo socioeconómico a lo moral: hay un Departamento del Aborto (no para defenderlo), otro del Veneno (para prevenir del consumo de tabaco, alcohol y opio), otro contra los Actos Obscenos (que castiga a los “culpables de subyugar a las mujeres”, incluidos los usuarios de la prostitución, y aconseja abandonar la lujuria y el deseo). Pero el enfoque no es solo negativo: está el Departamento para la Promoción de 15 Tipos de Estilos de Vida Decentes, como el de “los buenos líderes que materializan buenas políticas”, el de aquellos que mantienen abundantes encuentros con sus amigos, o el que imbuye de fraternidad las relaciones entre los campesinos.

En la cuestión de qué ocurre después de la muerte es, quizás, en la que mejor se plasma el sincretismo expresado en este templo. Un precepto básico de la filosofía taoísta original va, en cierto modo, contra el concepto de muerte, ya que la existencia es un eterno fluir en el Tao, que, a su vez, carece de principio y fin. De alguna forma, eso se traslada a la práctica religiosa con la idea de la transmigración. Tras la muerte física, las almas pasan a habitar otros seres y, claro, eso precisa de sus correspondientes órganos administrativos. Siguiendo la lógica premio-castigo, el Departamento de Nacimiento de Insectos enviará el alma de aquellos que no han hecho nada bueno al cuerpo de una cucaracha, un mosquito o una mosca. Del siguiente nivel de maldad se encarga el Departamento de Nacimiento de Huevos, que remitirá el alma de los que han realizado más actos perversos que positivos a un pájaro, de forma que “tendrá que ir picoteando para mantenerse vivo”. En caso de igualdad entre acciones positivas y negativas, toma las riendas el Departamento de Nacimiento de Mamíferos. Pero, antes de todo eso, el Departamento para la Reducción de la Longevidad acortará en 100 días la esperanza de vida del que haya cometido un fallo leve, pena que sube a 300 días si el error es grave.

Decíamos al principio que el dios Dongyue gobierna sobre los 18 niveles del infierno, pero, ¿qué cabida puede tener un infierno en este esquema de infinitas transmigraciones? En el departamento correspondiente se informa de que el concepto de infierno estaba vinculado originalmente al budismo y que más tarde se asoció con la creencia popular en el infierno del Monte Tai, donde reinaba la versión del dios Donyue anterior a su apropiación taoísta. La amalgama dio lugar a un “perfeccionamiento” de la idea de infierno, según la que este albergaría un tribunal imparcial que imparte justicia y se encarga de revertir todas las arbitrariedades acaecidas en el mundo mortal. Tras la sentencia, y el cumplimiento de la pena si corresponde, todo vuelve a comenzar.

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Más consecuencias de los actos malvados

Hay otros departamentos con funciones complementarias. El de la Resurrección se encarga de devolver a la vida a aquellos individuos cuya muerte, según estimación de los funcionarios del infierno, se debió a un error o, simplemente, que por sus buenos hechos se merecen un aumento de la longevidad. En cambio, el de Ejecuciones, además de ajusticiar al criminal, manda a sus guardianes que encarcelen el espíritu del condenado. Por su parte, el Departamento de los Fantasmas Errantes vigila que aquellos criminales devenidos en espíritus condenados a vagar no incordien a los humanos.

El templo alberga otra ironía involuntaria, que se sustancia en el ya citado polvo tóxico que recubre las estatuas y en el probable (46% de posibilidades, según los cuestionables datos oficiales) esmog que encapotará el cielo durante la visita. De acuerdo con la tradición filosófica taoísta, aquí en consonancia con el confucianismo, es de gran relevancia el medio ambiente y la vida animal, y por eso  al menos dos departamentos se dedican específicamente a la tarea: el de Preservación de la Naturaleza y de la Detención de la Destrucción de los Seres Vivos, que castiga a los que dañan a plantas y animales. Parece evidente que es imperativo reforzar la plantilla de funcionarios de estos dos departamentos.

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Uno de los departamentos dedicado a los animales

La maraña burocrática de Donyue Miao no se agota aquí, pero asumimos que el sufrido lector, si es que queda alguno, ya se debe de sentir un poco perdido en este laberinto. Le recomendamos, eso sí, que realice buenas acciones, así tendrá el dinero suficiente para viajar a Beijing y visitar el templo, en lugar de aparecer en él en el cuerpo de una cucaracha.

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