hypertrofia interactiva

“¿Estás de broma?¡Soy miembro de Fuerza-X!”

Yo pienso que por yo ser rico, por ser guapo, por ser buen jugador, las personas tienen envidia de mí. No tiene otra explicación”

Cristiano Ronaldo

Fuerza X 10

Dinero, fama, sexo, coches, mansiones, champán… bienvenidos al frívolo mundo del estrellato pop. Un inquietante lugar donde políticos, actores, músicos y deportistas no son más que monigotes en manos de agentes y asesores, obsesionados por su presencia permanente en todos los ámbitos de la sociedad. Marcas multinacionales, medios de comunicación, bancos y bolsa serán los que decidan, según la rentabilidad del producto, la posición más o menos privilegiada de estos auténticos “agentes sociales”. Y, sin embargo, todo el mundo quiere ser un superhéroe.

En Fuerza-X, el guionista Peter Milligan y el dibujante Mike Allred se preguntan cúal sería el verdadero papel de los héroes en el mundo actual. La conclusión es poco habitual dentro del universo marvel: los superheróes no están al margen de un sistema en el que tienen derecho a intervenir ante una gran injusticia. Al contrario, son parte activa del mismo. Participan en la sociedad del espectáculo, en donde algunos llegarán a ser como Rafa Nadal, pero la mayoría se matarán entre ellos, ante millones de espectadores, en un execrable reality show, para convertirse en la nueva Belén Esteban. De hecho, al igual que las grandes estrellas del audiovisual y de la canción, también acaban en carísimas clínicas para combatir la dependencia a algún tipo de fármaco.

No es de extrañar que Doop, uno de los miembros de Fuerza-X, vaya siempre acompañado de una cámara de vídeo y que, además, fotografíe todas las intervenciones del grupo para “venderlas” a los medios de comunicación. Esta es la larga cadena hasta unos cínicos espectadores que desean saciar su avidez de morbo.

Fuerza X 4

El objetivo es, siempre, estar en la cúspide de la pirámide del stablishment. Todo es marketing, merchandising y el poder que ello otorga. Cuando las fuerzas del orden entran en casa del anarquista, uno de los héroes más veteranos de la formación, este no responde con superpoderes, sino con una categórica afirmación: “¿Arrestados? ¡Estás de cachondeo!¡Soy un miembro de Fuerza-X!”. La situación es demencial: el mutante, metido en el jacuzzi con dos putas, está siendo entrevistado por una periodista. La imagen advierte de la cercanía entre estar delante de una cámara y estar en el punto de mira de un rifle de francotirador.

Fuerza X 1

Y, por si fuera poco, como los grandes clubes de fútbol y las mastodónticas bandas de música, el grupo tiene propietario, el enésimo treintañero multimillonario preocupado por hacer prevalecer su emporio. Su actitud, friki e infantil, es la de la única persona realmente consciente de qué va todo este juego. También sabe quiénes son sus verdaderos enemigos, que están muy lejos de ser una república islámica que financia actividades terroristas, o un chiflado con un disfraz que quiere derribar el empire state. El libre mercado es implacable.

Fuerza X 7

Las guerras en sentido estricto, de hecho, son actividades orquestadas por patrocinadores que recurren a Fuerza-X como si fuesen mercenarios. Gracias a ellas, los primeros consiguen una mayor presencia en determinado mercado y los segundos una imagen de héroes salvapatrias que les reportará mayores beneficios. En realidad, se sienten por encima de los demás y sienten total indiferencia hacia aquellos que los han hecho ricos y famosos, además de un odio visceral hacia los mutantes que podrían arrebatarles el puesto, a los que ven como una potencial amenaza

Fuerza X 6

Prima adaptarse a las demandas del consumidor. Por eso, Fuerza-X está formada por un líder atormentado que se pregunta todos los días en qué se han convertido, una pija ambiciosa que adora las cámaras, un negro que quiere ser blanco, un blanco que quiere ser negro, un gay, un empollón y un bichejo raro e indescriptible. Es decir, una sitcom posmoderna.

Para mediar entre Fuerza-X y su propietario hay una especie de mánager, que además prepara al grupo para sus misiones. Una especie de Mourinho o Guardiola de los superhéroes (valga la redundancia) que no es de extrañar que reciba el sugerente pseudónimo de entrenador. Un tipo que planifica toda la estrategia que hay que vender a la gente a través de los medios de comunicación. O incluso, en una sociedad pantallizada, haciéndolo saltándose al intermediario: otra vez Doop y su cámara.

La metáfora de la alta mortalidad entre los mutantes está presente en toda la serie. De hecho, es el tema principal del último arco argumental. El grupo, a diferencia de lo que viene siendo habitual en el universo marvel, sufre constantemente bajas en sus misiones. La fama es efímera. Un supermutante te puede coger desprevenido en cualquier momento o el director de cine de moda deja de contar contigo. Las posibilidades de ser o no el número uno dependen tanto o más del azar que de las habilidades de los componentes de Fuerza-X. La causa es que las estrellas, en la sociedad del espectáculo, son fácilmente reemplazables.

Fuerza X 5

Y, como no podría ser de otro modo, las épicas muertes de los héroes generan todo un circo a su alrededor. Legiones de fans en las inmediaciones del lugar en el que reposa el cuerpo, periodistas acosando a amigos y familiares, multinacionales lanzando al mercado productos relacionados con el ídolo caído… En este punto es imposible no recordar el fallecimiento de Michael Jackson. Tanto da las pasiones que desaten o el dinero que generen, Milligan nos deja claro que los mutantes son herramientas del sistema. Incluso, en muchas ocasiones, sus víctimas.

Más que el buen guión de Milligan, lo que hace verdaderamente interesante Fuerza-X es el concepto de superhéroe y como lo relaciona con un contexto social “real” o, si se quiere, hiperreal. El referente, como siempre, es Watchmen (Alan Moore y Dave Gibbons, 1986). Sin embargo, a diferencia de la obra maestra de Alan Moore, aquí se niega un cambio en la sociedad derivado de la existencia de un panteón clásico. Se trata de mutantes que, en esencia, son humanos y han de participar de las reglas establecidas.

Un suceso inesperado al final del primer episodio, un shock para el lector, es uno de los grandes aciertos del guión. Un recurso, tal vez, excesivamente explotado en el mundo del cine desde Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960), pero que en los cómics del universo marvel es poco frecuente. Desde ese momento la trama transcurre de forma casi lineal, con tres arcos argumentales, uno por cada tomo, y con un desarrollo general a lo largo de toda la saga, basado en la evolución de los personajes y en la irremediable autodestrucción de Fuerza-X. Al margen de la historia principal cabe destacar dos momentos. En primer lugar, un viaje lisérgico por el subconsciente de los personajes que, además, revela el extraño poder de Doop.

Fuerza X 8

Una especie de diario de infancia de Edie Sawyer es el otro momento reseñable. En ambos Mike Allred se escapa de la dictadura de la viñeta clásica de superhéroes. El primero, en ocasiones daliniano, recurre a imágenes a toda página e, incluso, a doble página. El segundo, se adapta a la línea actual de cómics de temática íntima y realista ya sean europeos, como Larcenet, o estadounidenses, como Craig Thompson.

Fuerza X 9

No obstante, toda la obra tiene bien poco, a nivel formal, de cómic mainstream de marvel. El dibujo es sencillo, sin grandes demostraciones de pericia técnica, de línea gruesa, contínua y próximo a títulos de corte social, hiperreal o surreal, que se hallan muy alejados del universo de los enmascarados. El color es plano, con ligeros matices de sombreado. Pero, por encima de todo, el dibujo de Allred enlaza con los bienintencionados, desde una perspectiva liberal, cómics marvel de la época de Stan Lee. De este modo, la iconoclastia se vuelve explícita: el paso de aquellos héroes mutantes agobiados por defender a un mundo que los teme y odia, a unas modernas superempresas llenas de amorales chupacámaras.

De hecho, cuando se anunció que los autores de Fuerza – X serían Milligan y Allred, que nada tienen que ver con el superhéroe clásico, empezaron a expresarse dudas y quejas por parte de algunos lectores. Finalmente, cuando el tebeo vio la luz las reacciones no fueron precisamente suaves. Pasaban de la adoración más absoluta, especialmente por lectores habituales de otros géneros, al desprecio de los fans tradicionales. El lector clásico se negaba a admitir el giro iconoclasta que estaba pegando la serie.

Nos gusten o no. Queramos ser como ellos o no. Lo que nos vende la sociedad del espectáculo es eso: mutantes. Personajes transformados por millones de pantallas en un mundo hiperreal. ¿Todavía fantaseáis con ser superhéroes?

Fuerza – X de Peter Milligan y Michael Allred ha sido publicado en España por Planeta-DeAgostini a partir del año 2002 y editado por Panini.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s