hypertrofia ocular

Después de toda una vida

Imagen

Contra la rutina, que todo lo destruye, sí existe defensa posible. Eso debió pensar Anna Mary Robertson Moses (1860 – 1961) cuando a los 70 años, fatigada por las repetitivas tareas en la granja y con una artritis que le impedía satisfacer sus inquietudes artísticas como bordadora, decidió ponerse a pintar. Después de toda una vida.

Su tardío contacto con el Arte de la pintura fue, en realidad, fortuito. Grandma Moses estaba empapelando una pared cuando comprobó que, por un error de cálculo, el papel no podía cubrir toda la habitación. Para finalizar la tarea decidió pegar al muro láminas en blanco sobre las que pintaría una escena. Cosas de pobres.

El resultado sería una pintura inocente, que sólo podría ser obra de un niño o de una desinteresada anciana autodidacta, con un formato lineal y plano. Emparentable cronológica y estéticamente, hasta cierto punto, con el arte naïf, Grandma Moses retrató escenas cotidianas con cielos ausentes de grandes rigores climáticos y figuras que no proyectaban sombras. Muchas figuras, a la manera de Brueghel. El encanto reside en la transmisión al espectador, con un lenguaje primitivo y tosco, de la alegría de la vida ilustrada en diferentes escenas del calendario estadounidense.

navidad

No menos casual que sus inicios artísticos sería el hecho de que en 1938 el coleccionista Louis J. Caldor encontrase su obra expuesta en una tienda de Hoosick Falls, un pueblo del estado de Nueva York que en la actualidad tiene menos de 4.000 habitantes. El precio de las obras oscilaba entre los tres y cinco dólares, dependiendo del tamaño del lienzo. El bajo coste, aderezado de un coleccionismo pantagruélico, llevó a Caldor a adquirir todos los lienzos de Grandma Moses.

Poco después, sorprendentemente, participó con tres obras en la exposición Contemporary Unknown American Painters en Nueva York, pero la fama llegaría en octubre de 1940 con What a Farm Wife Painted, su primera exposición individual en la galería Saint Etienne. Sin embargo, lo que verdaderamente atrajo la atención de los compradores fue el montaje en las muestras posteriores, como la de la White Gallery de Washington. En el mismo espacio en el que colgaban los cuadros se exhibían platos con los talentos culinarios de Moses. La abuelita, tiempo atrás, había ganado la feria gastronómica del condado. Qué fácil es, para un snob, sentirse atraído por una sala de Arte con olor a fritanga cuando quien expone es un pintor de moda. El caso es que la estrategia comercial funcionó y sus pinturas comenzaron a convertirse en objetos codiciados por galeristas y coleccionistas, al tiempo que su cotización en el mercado se incrementó de un modo desmesurado. Por cierto, esos primeros lienzos de menos de diez dólares se revenderían por cerca de diez mil.

halloween

El carácter de la granjera también llamaba la atención por su sencillez y humildad. Pensemos en el patológico egocentrismo de Dalí o Warhol y lo lejos que están de esta afable anciana. Una reportera afirmó que sonaba sincera cuando le comentó que, si lo deseaban, podían montar un circo mediático alrededor de su figura, pero que ella era aquella misma persona que antes trabajaba en el campo.

Se empezó a recurrir a la pintura de Grandma Moses para publicitar numerosas festividades americanas, tan típicas como Acción de Gracias, El Día de la Madre o Navidad. Podríamos decir que su arte es folk, completamente ajeno a tendencias y a una formación artística académica. Es un arte que exalta las raíces de un pueblo con una técnica simple, casi vulgar, en donde se muestran las virtudes de la familia y la honradez de las pequeñas comunidades, siempre laboriosas. Su lenguaje es aperspectivo, con una narrativa tímidamente secuencial, de tapiz medieval, que a pesar de toda su ingenuidad hace que sus pinturas sean inteligibles para todos los espectadores.

july-fourth

Llegó a contar con una popularidad en vida que trascendió completamente el mundo del Arte. En 1951 apareció en See It Now el exitoso programa de televisión de Edward R. Murrow. También fue en este medio donde el personaje de ficción de Granny en The Beverly Hillbillies homenajeaba a la pintora. Su temática, tan americana, es normal que resultase atractiva para el stablishment. No debería sorprender que un cuadro suyo, Fourth of July, en honor al presidente Eisenhower, todavía cuelgue de una pared de la Casa Blanca. Tampoco es extraño que en 1969, ya después de su muerte, se convirtiera en un secundario símbolo nacional con un sello conmemorativo en su honor. Pero ese año lo que tocaba era la carrera espacial, mucho más apropiada para una nación obsesionada con la épica. Ni tartas, ni escenas bucólicas.

sugaring off

Grandma Moses ha sido el último eslabón famoso de la cadena de artistas naïf. La ruda esposa de un hombre del medio rural tenía ya 70 años cuando cogió el pincel por primera vez. Después de todo lo vivido a esa edad rehuyó cualquier evocación de fealdad y maldad para reproducir recuerdos que celebran la vida sencilla con una gran humildad y una profunda paz de espíritu.

Uno que es fan de los What If de Marvel se pregunta como habría sido la vida de Manuel Fraga, y por defecto la de muchos otros, si alguien, por su setenta cumpleaños, le regalase un pincel, un lienzo y una paleta.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s