hypertrofia ocular

Bailando con Buffy

6a00d834a4424969e200e54f0ff6c28833-800wi

Decir que Once more, with feeling, el episodio musical de Buffy Cazavampiros, es, sin duda, de lo mejor que un servidor ha visto en el mundillo de la ficción televisiva supone, para un friki como yo, algo más que un arriesgado reconocimiento público. Más bien, es un insondable ejercicio de renuncia espiritual al rey David (Lynch, Chase y Simon), con terribles consecuencias. El rito de transubstanción ha sido más o menos así:

Sustituyan el cadáver con carta por una pantalla LCD, los asustados sacerdotes por unos aguerridos vecinos que tratan de reducir a un residente chiflado, la solemnidad de la iglesia por un destartalado piso de alquiler que alimenta a legiones de termitas y los enseres litúrgicos por deteriorados sofás con un desagradable estampado vegetal. ¿Quién quiere escenografía barroca pudiendo montar un lamentable número “a lo hermano mayor”?

Según parece, Joss Whedon, máximo responsable de Once more, with feeling y creador de la serie, siempre ha querido realizar un capítulo íntegramente musical. ATENCIÓN, FRASE DE RELLENO: El episodio, ya desde los créditos, es un estupendo recorrido por el estilo, la forma y la iconografía de uno de los géneros cinematográficos, junto con el western, más genuinamente americanos.

El número que abre la trama, “Going through the motions”, está manifiestamente influido por  “Part of your World” de la Sirenita, con Buffy expresando sus sentimientos. Durante el número, la cazavampiros se enfrenta a varios chupasangres que cantan, justo en el momento de su muerte, y bailan una ridícula coreografía. El homenaje a Disney, de lo más gracioso para mí, es probable que en su momento diese lugar a un nuevo modo de violencia adolescente: el lanzamiento de televisor.

Todo es música y danza en el capítulo, hasta el último detalle. Sirva de ejemplo un travelling, más cinematográfico que televisivo, que nos permite ver la situación general de la trama donde todos los personajes, hasta el más anecdótico, están poseídos por el demonio del baile. ¡Hasta para decirte que tu traje ya está limpio se monta un show!

El recorrido descriptivo de la cámara sublima, además, la admiración de Whedon por la época dorada de los estudios de Hollywood. Una lástima que no haya encontrado esa secuencia. Si alguien la localiza le agradecería que la enlazase.

Saltamos de estilo para encontrarnos con el número “I’ve got a theory”, más pobre y algo tedioso, hasta que en mitad de la actuación Whedon decide meter un machetazo de ópera rock. La idea es expresar, con música hard rock y una cámara nerviosa, las horribles fobias de Anya. Luz blanca y humo tóxico, el mejor atrezzo para evocar los años 80.

Esas alusiones rockeras se concretan en “Rest in Peace”, el momento estelar del vampiro Spike. Sin embargo, ni coreografía ni interpretación, mantienen el elevado nivel del resto del episodio.

Sí lo hacen, en otro registro, Tara y Willow con “Under your spell”. Una canción pop más azucarada que Delafé y digna de la peor radiofórmula. Otra vez Disney y una historia de amor lésbico que acaba en una bajada al pilón (a partir del minuto 1:50) que pone a prueba la habilidad interpretativa de los fans adolescentes y, entre otros, del foro de la familia.

“Lost in ecstasy / Spread beneath my Willow tree / You make me / Complete”

El recorrido por la historia del género musical americano continúa, hasta llegar al espíritu clásico de Ginger y Fred, que es invocado por el dueto protagonizado por Xander y Anya en I’ll never tell. Ritmo de jazz con influencias de Ira Gershwin, bailarines en pijama y un entorno sutilmente art decó convierten este show en lo mejor de todo el episodio.

El jazz, concretamente la película de Coppola Cotton Club, también influye en el “claqueteo” del posterior baile que introduce al antagonista. El atuendo del demonio bailarín tiene su más próximo referente en La Máscara, el popular film de los noventa que lanzó al estrellato (vaya por dios) a Jim Carrey y Cameron Díaz.

Presentación1

Más allá de la calidad que atesora “I’ll never Tell”, el número más complejo es “Walk through the fire”, en donde todos los personajes entonan una canción mientras caminan hacia el climax final. En esta ocasión la idea proviene del “Tonight” de West Side Story. Dos momentos de absurda comicidad, en donde parecen reírse de sí mismos, suceden durante esta secuencia. Uno de ellos es el verso de Willow cuando canta “esta frase es de relleno” (minuto 2:50), que constituye una velada mención a la dificultad de los técnicos para adecuar el episodio a la dictadura del cronómetro televisivo. Pero bueno, hablemos de Buffy y no de metacine en clave Nouvelle Vague.

El paso de dos coches de bomberos a toda velocidad que parecen invocados cuando alguien canta “walk through the fire and let it burn” (minuto 3:12), es otro de los momentos jocosos de la actuación. De hecho, el preferido de Whedon.

Este número enlaza con el siguiente, “Give me something to sing about”, que resulta muy importante para los seguidores de la serie. Es aquí cuando tiene lugar una de las revelaciones clave de la sexta temporada. La complejidad de esta coreografía se debe a los constantes cambios de ritmo de la canción, entre una balada de rock y una especie de polka punk.

El capítulo concluye con la breve pieza coral “Where do we go from here”, mientras Buffy y Spike retoman letra y música de sus respectivas canciones anteriores en un romántico final, que recuerda a Lo que el viento se llevó.

A estas alturas ya ha quedado claro que Joss Whedon es un melómano y un apasionado del cine musical que le dice al fan de la serie “acéptalo, dame un capricho, que llevo seis años haciendo lo que me pides”.  36 minutos musicales de los 48 que dura el capítulo han sido demasiado para muchos fans, pero también han sido escasos para los amantes de la ficción televisiva. Atrévanse, en Once more, with feeling las alimañas del averno no le chupan la sangre a adolescentes rebeldes y fumadores: sólo cantan y bailan.

Anuncios

3 pensamientos en “Bailando con Buffy

  1. Como ferviente seguidora de la serie, debo reclamar aquí, ahora y EN MAYÚSCULAS que este episodio debe figurar ya entre lo mejor de la historia televisiva.
    Pero seguro que habrá por ahí algun interesantón al que la palabra Buffy le dé alergia. ¡Que se presente, que acabo con él! Gracias a mis años de adolescencia perdida grabando la serie en VHS, sé perfectamente cómo clavar una estaca, apuntar con una ballesta e incluso cantar y bailar en un musical (no es que ellos sean unos fenómenos precisamente, pero le ponen ganas).
    El caso es que este blog necesita más entradas de Buffy. He dicho. Que por culturetas os estáis perdiendo la esencia de la vida: la sangre!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s