hypertrofia a granel

Pop Lee

“Investiga en tus propias experiencias, para llegar a entender qué funciona para ti”

Lee Jun-fan (Bruce Lee)

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Si empiezo a hablar de Bruce Lee diciendo que fue un destacado y carismático artista marcial, actor y filósofo se me escapa, sin duda, lo más esencial.  En ese caso estaría obviando lo que verdaderamente define al mito porque, por encima de todo, Bruce Lee es un icono pop, transformado recientemente en concepto posmoderno gracias un conocido anuncio de automóviles.

Estuvo orientado a tal fin desde su propio nacimiento ¿O no es la mejor materia prima para los infames creativos de Madison Avenue un artista marcial nacido en el año del dragón y en la hora del dragón?  El niño, apodado Pequeño Fénix por sus propios padres (¿lo veis?), participaría en 4 películas durante la década de los 40 y a su muerte, en 1973 a los 32 años, habría interpretado diferentes papeles en cerca 40 largometrajes.

Bruce Lee, la leyenda, se debe inexcusablemente a la industria del entretenimiento. El cómic, la moda y el videojuego recurren periódicamente a la fama póstuma de un personaje que funciona extraordinariamente bien a nivel comercial. Cabría preguntarse quién sería Bruce Lee de no ser por la prensa y los medios audiovisuales. Tal vez, en ese caso, nos hallaríamos ante una escasamente popular pero relevante figura, porque su actividad habría sido clave en la apertura hacia occidente de las artes marciales chinas. Lejos del glamour y de los flashes, la única imagen de Lee se encontraría en un portarretratos al que reverenciar en toda clase de Kung-Fu, antes y después de acabar la sesión.

En realidad, Bruce Lee contaba con todos los atributos favorables para triunfar en el mundo de la farándula. En primer lugar, el bueno de Lee estaba dotado de todo el exotismo de una celebridad a caballo entre dos culturas: la china y la americana. Así es el hombre nacido en San Francisco, que recibe lecciones de venerables maestros orientales al mismo tiempo que entabla amistad con Steve McQueen o Kareem Abdul Jabbar.

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Bruce con su “gran” amigo Kareem Abdul Jabbar

El carisma es otro rasgo básico que le permitiría arraigar en la cultura de masas. Si alguien puede ser más pomposo y pedante que Pep Guardiola ese no es otro que Bruce Lee. A la entrevista del famoso anuncio os remito.

Su talento natural para las artes marciales acompañado de un apropiado anecdotario, unos rasgos físicos genuinos y su desmesurada ambición –tan “bien ponderada” en occidente- completarían el listado de características que convirtieron a Bruce Lee en un icono.

Sin olvidarnos, claro está, de su enigmática muerte. A mí, personalmente, me gusta –por bizarra- la teoría de sobredosis de cannabis. Según parece, se ponía fino, por diversos motivos, con los bizcochos rellenos de hojas de marihuana. ¿Qué sería de un auténtico personaje pop, de Marilyn a Michael Jackson, si no hubiese drogas de por medio?

Fue después de años de estudio de filosofía, de trabajos precarios como friegaplatos, de agotadores entrenamientos de 8 horas diarias, de su matrimonio con Linda Lee, de la creación de un estilo de artes marciales mixtas (el Jeet Kune Do) y de la expansión de sus escuelas por diferentes ciudades de la costa oeste de los Estados Unidos cuando alcanzaría, hacia  finales de los 60, la popularidad.

Definitivamente, se había convertido en una estrella de Hollywood en USA, en un héroe nacional en China y en un tema capital para vender información en los medios de todo el mundo. Esto es lo que había supuesto Kárate a muerte en Bangkok, una película mediocre rodada en condiciones infrahumanas que tenía a Bruce Lee como protagonista.

A pesar de las circunstancias, su estreno, en 1971, alcanzó una repercusión extraordinaria. Tal vez la atractiva estética de combate del actor principal, tan diferente a lo visto hasta aquella fecha en una película, favoreció ese taquillazo.

Mayor relevancia todavía tendrían sus dos siguientes títulos. El primero, Furia Oriental, muestra la superioridad del Kung-Fu sobre el Kárate.

No es sino una “velada” alusión al sentimiento anticolonialista y al complejo de inferioridad chino frente a Japón.

El segundo, El furor del dragón, es un clásico del cine de artes marciales. Escrita, producida y dirigida por Bruce Lee. ¡Incluso toca la percusión para la banda sonora! La película es mala, nefasta. Haría enrojecer al mismísimo Ed Wood. Ahora bien, sin quererlo, Bruce Lee, el artista total, ha rodado una escena final digna de los mismísimos Monty Python.

Un combate a muerte con una depilación pectoral al antagonista, Chuck Norris, y  con un zoom a un gato que pasaba por allí, sólo se le podría ocurrir a un místico extasiado a base de bizcochitos.

Con su última película, Operación dragón, el éxito fue absolutamente arrollador.

Estrenada en 1973, después de su muerte, consolidaría gran parte de la iconografía de Bruce Lee y su ascenso definitivo al cielo del mercadeo pop de pósters, pintadas y camisetas. En realidad, su canto de cisne sería Game of death (la del atuendo amarillo), pero su fallecimiento dejaría muchas escenas programadas sin rodar. En la cabina de montaje malamente resolvieron el grave contratiempo para poder exhibir el film.

Se inicia entonces el fenómeno Bruceploitation. Es decir, que en pleno boom del cine de Hong Kong, Taiwan y China de artes marciales, se recurre a actores físicamente parecidos a Bruce Lee para protagonizar películas. Destacan, entre otros: Bruce Li, Bronson Lee, Bruce Chen, Bruce Lai, Bruce Le, Bruce Lei, Bruce Lie, Bruce Liang, Bruce Ly, Bruce Lea, Brute Lee, Myron Bruce Lee, Lee Bruce y Dragon Lee. Mención especial para este último: de origen norcoreano y ascendencia rusa, su auténtico nombre es Vyachalev Yaksysnyi. ¡Hasta la serie Z y más allá! El objetivo, por supuesto, no podría ser otro que mantener las ganancias que generaban las producciones del pequeño dragón.

Las películas, todas ellas de altísima calidad como podéis imaginar, las podemos dividir en tres grandes grupos. Nombres tan originales como Re-Enter the dragon, Enter two dragons y Enter another dragon forman parte del selecto colectivo que se inspira en títulos clásicos del verdadero Lee.

Otras filmaciones exploran los misterios ocultos de la vida del mítico luchador como, por ejemplo, Exit the dragon, enter the tiger. Aquí, Bruce Lee solicita a Bruce Li que lo reemplace después de su muerte. Supongo que el Beatle Paul tendrá algo que decir al respecto.

Por último, nos encontramos con las geniales excentricidades de unas productoras enajenadas. Dan buena cuenta de ello películas como The clones of Bruce Lee, el Plan 9 from outer space del cine de Hong Kong.

El argumento, como su título indica, consiste en un doctor chiflado que clona a Bruce Lee varias veces para combatir el crimen en el sudeste asiático.

Sin embargo, la obra maestra del fenómeno Bruceploitation es The dragon lives again. Bruce Lee se alia con Kwai Chang Caine y con Popeye el marino para derrotar al rey del inframundo.

Aunque, los tres héroes no lo van a tener fácil, porque su enemigo ha pactado con Drácula, Clint Eastwood, James Bond, Zatoichi, el padrino, el exorcista y Emmanuelle.

El ascenso del Jackie Chan al Olimpo de los artistas marciales supuso el principio del fin de esta grotesca industria. Sin embargo, antes de desaparecer definitivamente, el recurso a Bruce Lee se trasladó al cine americano.

The last dragon riza el rizo al combinar Bruceploitation y Blaxploitation y Rendirse nunca, retroceder jamás es una especie de Hamlet de las artes marciales: el fantasma de Bruce entrena a un joven pupilo para derrotar a un malvado ruso experto en artes marciales, que no es otro que Jean Claude Van Damme.

En los videojuegos, desde los años 90, también está muy representado: Fei Long de la saga Street Fighter, Kim Dragon de la saga World Heroes, Martial Law de la saga Tekken, Jann Lee de la saga Dead or Alive y Liu Kang de la saga Mortal Kombat.

Bruce Lee videogames

Rock Lee del manga Naruto y Kenshiro, del también manga El puño de la estrella del norte tal vez sean los más populares homenajes en el terreno de la historieta.

Rock Lee y Kenshiro

Este último combina rasgos de Bruce Lee con otros del Mel Gibson de Mad Max. El botón rojo andante, nada menos.

Y como olvidar el guiño de Tarantino en su mixtape Kill Bill.

Kill Bill

Porque sí, hipsters: dejad vuestros libros de beatniks y levantad los brazos. Proteged esas gafas de gruesa montura. Os lo advierto, un proyectil en forma de pie se acerca a vuestras caras a la velocidad del sonido. Es Bruce Lee, el primer posmoderno.

Enlace a películas en youtube:

Kárate a muerte en Bangkok

Furia oriental

El furor del dragón

El juego de la muerte

Exit the dragon, enter the tiger

The clones of Bruce Lee

The dragon lives again

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