hypertrofia interactiva

Desmontando a Buddy

Tengo un colega yanki, William Harold Bradley, que quiere crear un blog. Por lo visto le ha dado envidia el asunto este de hypertrofiados, pero no contempla hacerlo con el único propósito de pasarlo bien. ¡El tío quiere hacerse rico y famoso! Así que claro, su primera idea ha sido hacer un blog de estilismo en el que saliese él mismo luciendo palmito. Afirma que hoy en día cualquier idiota puede ganar pasta por escribir cuatro tonterías acompañadas de un buen posado.  Buddy (así le gusta que le llamen, como la canción de Adam Green) es muy cabezón y me ha costado mucho persuadirle de que, su aspecto físico, ligeramente descuidado, sería un hándicap para abordar temas chic. Al final, tras contemplar su cuerpo detenidamente delante del espejo, y tras mucho reflexionar, decidió buscar otra alternativa.

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Ahora me tiene a mí de asesor bloguero. Por lo visto se fía y quiere que sea yo el que le aconseje sobre su incursión en internet. Lo primero que se me ha pasado por la cabeza, dada la intensidad de los vínculos entre los Bradley, es un blog sobre temas familiares. Desde tener la comida preparada para sus padres, con incendiarios resultados, hasta la resolución de enfrentamientos de un modo cordial. Por ejemplo, meter a tu hermano en el horno y ponerlo a funcionar y este, que inexplicablemente sale ileso del incidente, se vengue clavándote un cuchillo en el brazo.

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Papá Bradley recién llegado para cenar

Claro que tratar con Butch, el hermano de Buddy, puede resultar un tanto embarazoso. Y es que el bueno de Butch se pasea impunemente con una camiseta de la bandera de los Estados Unidos que posee la siguiente leyenda: “intenta quemar esta, gilipollas”. El menor de los Bradley cree en un mundo sin pobreza, por eso sugiere que quememos a todos los mendigos que hay sobre la faz de la tierra. Sin embargo, Buddy es capaz de apaciguar a Butch, recurriendo hábilmente a mentiras piadosas que  lo llevan a orinarse encima de forma voluntaria.

Butch, si te meas encima podrás dirigir un ejército de tanques

Butch, si te meas encima podrás dirigir un ejército de tanques

La relación con su hermana Babs es un poco más moderada. Tal vez se deba a que, al estar divorciada, necesita ayuda con los críos. Al niño, que tiene unos ocho años, aún le gusta que, de vez en cuando, le den el pecho. Además, le encanta disfrazarse con las ropas de su madre mientras entona el tema principal de una popular película infantil.

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La niña, más inteligente y cínica, se pone a gritar que su tío, un adulto, la quiere violar, simplemente por la cruel felicidad que le suscita la humillación ajena.

Buddy Bradley también demuestra una extraordinaria asertividad a la hora de hablar con sus padres. Y eso que hay que tener mucha entereza para no enervarte si tu madre, después de varios meses en SU casa, te pide por favor que cortes el césped. Menuda anfitriona de mierda, ¿eh? El ejercicio de autocontrol es todavía mayor cuando caza a su viejo con la cabeza apoyada en los pechos de una bailarina de striptease

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No es raro, lógicamente, que Buddy sospechase que su padre estaba fingiendo una grave enfermedad. Sin embargo, no le presionó mucho. Sólo le espetó “sé de que vas, viejo. Quizá si levantaras un poco el culo más a menudo no necesitarías tanta terapia física ¿has pensado en eso?”. Las consecuencias, evidentemente…

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Al mencionar el asunto de la estríper se me vino a la mente otra sugerencia para el blog: ¿por qué no hablar de sexo?. Buddy Bradley tiene amplia experiencia en ese campo y en situaciones de lo más bizarro. Ya es raro follar con una paciente de un hospital pero si, acto seguido y paralelamente al orgasmo, la palma el señor comatoso de al lado esto es un caso para Iker Jiménez. Eso por no hablar de Lisa, su amiga, novia, etc. Todo un manual de grotescas relaciones sexuales

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El comportamiento de Lisa es extremo, hasta el punto de que prefiere hacerle una mamada a un taxista en lugar de despertar a sus compañeros de piso para que le presten dinero. “Así que se la vacié ¡Jeee – jee! ¿No soy la hostia?”, afirma orgullosa.

Buddy tiene que reconocer que Lisa le mola… y mucho. Prueba de ello es que se pone como un burro al contemplarla ataviada con un saco de patatas y el pelo recién rapado al cero. Lisa también es muy excitable como podéis comprobar en este episodio con Joel, el ex cuñado de Buddy.

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Vamos, que Buddy y Lisa juntos es como apagar fuego con gasolina. En cierta ocasión, Buddy se olvidó de que su novia tenía la cabeza debajo del agua mientras follaban en la bañera. Afortunadamente, el asunto se saldó sin fiambres, con las habituales conclusiones patéticas. Sin más.

Pero el drama acaba de empezar. La situación se recrudece cuando Buddy pasa una temporada sin hacerlo. Puede declarar su amor incondicional a una desconocida o llamar a su exnovia en busca de una remota posibilidad. Todo concluye, por supuesto, de la manera más deplorable posible.

Ahora bien, en cuestiones de sexo todo es superable. Pongamos por ejemplo a Jay, el socio de Buddy, que en su negocio de coleccionismo es sorprendido por la sobrina de Buddy en plena faena de visionado erótico.

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Por cierto, que no lo había comentado. Otro tema que le he sugerido a Buddy para su blog es el coleccionismo, porque es un auténtico experto. Fue copropietario de la tienda B & J’s Collectors Emporium y es capaz de clasificar a la gente en buenos y malos en función de cómo escuchan la música: en compact o en vinilo.

Buddy, toma nota: nunca te asocies con un apasionado de las drogas

Buddy, toma nota: nunca te asocies con un apasionado de las drogas

Y aunque tiene mucho que tragar con los comentarios del tipo “me mola la portada de este álbum de Duran Duran”, y a pesar de que el negocio no va todo lo bien que él y Jay quisieran, le encanta su trabajo.  Llegó a pasar una temporada viviendo allí dentro y todas las mañanas salía a la calle en bata y pijama a recoger el periódico, para horror de sus vecinos. Eso sí, con U2 no puede. Las consecuencias trascienden lo psicológico.

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Lo cierto es que la empresa podría ir mejor, pero Jay es un desastre. Buddy se dejó fascinar por su rama de coleccionista sin plantearse por qué hasta los cuarenta nunca había dado un palo al agua. Además a Jay no le sienta nada bien manejar pasta. La gasta toda en colocarse mortalmente y desatiende sus tareas como coleccionista. Un tema, las drogas, con el que Buddy también está familiarizado y que daría para unas cuantas entradas en su hipotético blog.

Ya de adolescente, para sacarse unas pelillas se dedicaba a comerciar con hierba, hasta que le ofrecieron vender crack y Buddy, con irónica sensatez, decidió abandonar el tráfico ilegal. En general, él y su entorno siempre fueron más de hacer negocio que de consumir. Lisa, su novia, se ganó la vida en Nueva York liando porros, mientras que Butch y sus colegas Culebra y Lápices intentaron montar un laboratorio de tratamiento de éter en casa de su madre.

La verdad es que, visto lo visto, mejor ha sido no proponer ningún asuntillo relacionado con las drogas. En su lugar, es preferible enlazar con el tema del coleccionismo y que Buddy monte la típica web inspirada en la fanzinosis noventera. Pero bueno, me recuerda que no quiere saber nada, que tanto ahí como en el campo musical ya lo intentó con su colega Leonard “Apestoso” Brown. Así empezó todo:

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Yo insisto en que un webzine sería buena cosa. Buddy sabe como funciona ese mundillo porque fue “manager financiero” de un grupo de Grunge, que más que por su estilo musical se caracterizaba por el nombre de la mayoría de sus miembros: Kurt, por supuesto. Esta experiencia hasta le consiguió cierto éxito con el sexo opuesto, porque las groupies son capaces de cualquier cosa con tal de entrar en el camerino de la banda. Buddy lo reconoce, hasta ahí todo estuvo muy bien, pero dice que la cosa se torció cuando Apestoso se convirtió en el líder del conjunto “Leonard y los dioses del amor”.

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El ego de su colega, autodenominado “el nuevo Iggy Pop”, y las infernales giras en una furgo -en la que sólo se podía escuchar Mudhoney- llevaron a Buddy a relajarse con la placentera compañía de una emisora de música clásica. Un remanso de paz anti-rock.

Después de todo, puede que ese no sea el mundo de Buddy, quizás porque le gusta pasar desapercibido. Todo lo hace con mucha discreción y, por eso mismo, tiene un coche americano estándar, poco llamativo para ir a hacer la compra o para recoger a sus sobrinos a la salida del colegio.

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Tan insulso le pareció el automóvil que al final se decidió a tunearlo

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Pero no nos desviemos del tema principal, el blog de Buddy. A estas alturas me atrevo a decir que ha sido un error asumir el rol de asesor del señor Bradley. ¡Es que no le vale nada! Ya sabéis, es un tanto especial y tiene algún que otro defectillo. O eso dicen:

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A pesar de todo hice un último intento antes de dejarlo tirado con su frustrado proyecto en la red de redes. Le aseguré, contra todo pronóstico, que podría hacer un buen blog de supervivencia en situaciones extremas y de combates cuerpo a cuerpo. Un blog para militares retirados, vaya. Además, siendo Buddy yanki, seguro que encuentra a un buen número de compatriotas a los que puede interesar el tema. Por ejemplo, nada mejor para humillar a tu enemigo que emborracharlo hasta que caiga inconsciente y, acto seguido, mearle encima. Además, Buddy y Lisa son unos feroces combatientes, capaces de derrotar al más valeroso de los marines. ¿Quién se atrevería con una pareja que amenaza con bates y cuchillos a quién reclama lo que, por derecho, le pertenece? Y por si todo esto fuera poco, Buddy es capaz de resistir en condiciones extremas durante largos períodos, como aquella vez que se fue a vivir a una playa contaminada con material radiactivo.

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Esto último se lo ha tomado Buddy como un recuerdo humillante que no tendría por qué aflorar. Es por eso que ya no cuenta conmigo para este asunto, porque después de semanas de sugerencias ha decidido, definitivamente, cambiar de look radicalmente (aquí lo podéis ver, pero os advierto que un tal Peter Bagge escribió una biografía sobre este señor y esas pintas son parte de las últimas páginas) y probar con el tema de la moda. Lo suyo ha sido,es y será la envidia y la pasta. Siempre

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