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La vida en verde

LA VIDA EN VERDE o ese bonito deporte irlandés llamado fútbol gaélico.

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Romanticismo. Palabro surgido en la Europa de finales del XVIII para definir ese movimiento político, cultural, filosófico, literario y artístico que defiende lo sentimental (individual o colectivo) por encima de lo racional. Surgen así los nacionalismos basados en la tradición heredada, la historia y cultura míticas, mirando particularmente hacia el Medievo. Pasados los años, y ya prácticamente acabado el siglo XIX, llevamos esta concepción al mundo del deporte, todavía en pañales, de la mano del “amante de las mujeres” barón de Coubertin y el resurgir del olimpismo.

Pierre-de-Coubertin

Pierre de Coubertin: “Las mujeres sólo tienen una labor en el deporte: coronar a los campeones con guirnaldas”.

Fue en los primeros juegos de la era moderna cuando surgieron muchos de los elementos románticos del deporte: lo importante es participar, competir sin ánimo de lucro, representar a tu país bajo una bandera e himno determinados, buscar el entendimiento y la paz entre naciones o competir como caballeros. Elementos que en este siglo XXI están dados la vuelta, exceptuando lo de la bandera/himno. En los deportes de masas, claro, pues hay muchísimos luchadores románticos enfangados en el duro mundo del deporte minoritario.

Es aquí cuando aparece Irlanda. La isla real también es una isla metafórica en el deporte de masas contemporáneo gracias a dos tradiciones deportivas llamadas hurling y fútbol gaélico. Nos centraremos en la segunda.

El fútbol en Irlanda no es el football inglés, es el Peil Ghaelach. Es curioso, pero el conocido como deporte rey, en Irlanda tendría la categoría de príncipe como mucho. Al viajero le sorprenderá encontrarse con porterías de pequeño tamaño con dos largueros verticales, que se elevan desde las escuadras, en cualquier prado que se cruce en su camino por la isla. También descubrir que el estadio con mayor aforo de Cork (Pairc Ui Chaoimh, 43.500 espectadores) acoge partidos de peil  mientras que el equipo de football de la ciudad se tiene que conformar con un modesto coliseo (Turners Cross, 7.365 espectadores).

Se la pidió Sergio Ramos a los reyes.

Se la pidió Sergio Ramos a los reyes.

Y, ¿por qué ocurre esto? Pues la respuesta está en el primer párrafo de este artículo, pero pasado por el tamiz irlandés. Historia, tradición, cultura y sentimiento nacional se unen a espíritu amateur  para hacer del fútbol gaélico el deporte mayoritario de Irlanda con permiso del hurling.

Historia. El origen de este deporte se cree que está en el siglo XIV pero no es hasta la fundación de la GAA (Gaelic Athletic Association) en el 1884, cuando se codifican las normas, que nace el fútbol gaélico tal y como hoy se conoce. Y en 1887 se celebra por vez primera el All-Ireland Football Championship, el torneo más prestigioso e importante de fútbol gaélico. Es una competición eliminatoria entre las selecciones de cada uno de los condados en los que se divide Irlanda.

Tradición.  Pese a ser establecido como deporte reglado a finales del siglo XIX, ya se practicaba desde comienzos de esa centuria de manera popular principalmente en el ámbito rural. Existía una contraposición entre los deportes ingleses (relegados a ámbitos urbanos industriales –fútbol- y universitarios –rugby-) y los deportes irlandeses practicados por la mayoría de la población. Es decir, una dicotomía entre lo mayoritario-popular y lo minoritario-elitista. A día de hoy esa barrera se ha borrado.

Cultura. Uno de los objetivos de la GAA desde su fundación es la defensa y preservación de la lengua y cultura irlandesas. Así el empleo del gaélico irlandés es habitual en todos los acontecimientos organizados por la GAA. También están los locales sociales de los equipos de cada condado, que funcionan como centros culturales organizando conciertos, recitales, teatro y ejerciendo de comisión de fiestas. Y por último está la idea clara y meridiana de que este deporte forma parte de la cultura de Irlanda.

Sentimiento nacional. Es bien cierto que la historia contemporánea de Irlanda es la de la lucha por la independencia. Historia triste y dura aún no del todo resuelta. País dividido en dos, las competiciones de fútbol gaélico engloban también a Irlanda del Norte. Además, durante la guerra de independencia irlandesa (1919-1921) muchos jugadores de fútbol gaélico formaron parte del Ejército Republicano Irlandés. Precisamente, en esta guerra, se producirá uno de los sucesos más tristemente recordados por el nacionalismo irlandés: el primer Bloody Sunday.

Corría el día 21 de Noviembre de 1920. Un partido de fútbol gaélico entre los condados de Tipperary y Dublín se jugaría en Croke Park (Dublín) para recaudar fondos en ayuda a los prisioneros de guerra irlandeses. La noche anterior, catorce miembros de los servicios secretos ingleses habían sido asesinados por un grupo de republicanos irlandeses liderados por  Michael Collins. El día del partido las fuerzas armadas inglesas tenían orden de rodear Croke Park para controlar al público asistente con la idea de requisar armas. En unas circunstancias nada claras  cinco minutos después del inicio del partido, las fuerzas británicas entraron en el estadio disparando hacia la grada asesinando a catorce civiles irlandeses, uno de ellos Michael Hogan, jugador del equipo de Tipperary. De hecho, la grada principal de Croke Park (la Hogan Stand) lleva su nombre como homenaje póstumo.

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Croke Park se convirtió en la catedral del fútbol gaélico y se prohibió que ningún deporte no irlandés pudiera ser practicado en él. He aquí la controversia. En el año 2007, el estadio de la selección irlandesa de rugby (Lansdowne Road) fue derruido para la construcción del flamante Aviva Stadium. Se llegó a un acuerdo mediante el cual, la selección irlandesa de rugby jugaría sus partidos en Croke Park durante la construcción del nuevo estadio. Hubo protestas y dimisiones dentro de la GAA, pero al final un deporte inglés se jugaría en el templo del fútbol gaélico. Es más, el himno inglés sonaría en el lugar de la masacre del  primer Bloody Sunday. ¿Cuál sería la reacción del aficionado irlandés? Veámoslo

Y su reacción es cantar el Soldier´s Song ´s (himno de la República de Irlanda) y el Ireland´s Call (himno de la selección irlandesa de rugby, que engloba a jugadores de Irlanda del Norte) con toda el alma y respeto y aplausos al God save the Queen, algo no muy frecuente por estas latitudes.

Aunque, en honor a la verdad, el conflicto entre Irlanda e Inglaterra aún colea, suave, pero aún colea. Es frecuente que en los pubs irlandeses no se escuche el himno inglés contra Irlanda, pues le bajan el volumen a la tele mientras suena. Y si eso les parece un desplante, miren la siguiente foto.

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El jugador de rugby Ronan O´Gara se niega a darle la mano a su graciosa majestad cuando ésta los recibe en Belfast (recordemos lo de la selección de toda Irlanda, incluido el Ulster, administrado por los british)  por conseguir el torneo del Seis Naciones. Por lo visto O´Gara es de Cork, y es costumbre en esta ciudad portuaria saludar a los ingleses con las manos en los bolsillos, desde que una ordenanza municipal (dictada por los británicos) durante la guerra de independencia impidiera a los hombres andar con las manos en los bolsillos. “Cualquier hombre que infringiera esta orden podría ser disparado”. Simpático el OH MY GOD de O´Driscoll llevándose la mano a la cara.

Espíritu Amateur. A día de hoy, los jugadores de fútbol gaélico siguen siendo amateur, en un mundo del deporte altamente profesionalizado, las estrellas capaces de reunir a ochenta mil personas en las finales de cada competición, no se ganan la vida exclusivamente por darle patadas a un balón. Existen competiciones de clubes y los jugadores reciben un salario por parte del club al que pertenecen, pero la competición más prestigiosa, el torneo de toda Irlanda por condados, no contempla el pago a los jugadores que participan en ella. Los desplazamientos, el hotel, manutención, gastos derivados del uso de estadios, etc… son sufragados por el GAA a través de la venta de entradas y de material deportivo oficial (el mítico merchandising). Así los jugadores participan por el orgullo de representar a su condado, a sus vecinos, a aquellos con los que conviven, por el simple placer de la victoria. Y los aficionados se desplazan masivamente, en familia, para ver como quince tíos a los que conocen, luchan y sudan por ellos. Además la convivencia entre aficiones es tranquila y las gradas lucen como un mosaico con los hinchas de cada condado mezclados entre sí. Rivalidad y hermandad.

Semifinal del All Ireland Football Championship entre Donegal y Cork. 18-08-12.

Semifinal del All Ireland Football Championship entre Donegal y Cork. 18-08-12.

¡Ah! que me falta hablar del deporte en sí. Pues si te interesa te metes en wikipedia y allí tienes las normas, es decir, lo racional. Yo me quedo con lo sentimental: un deporte dinámico, divertido, emocionante, duro pero no violento, mezcla de fútbol y rugby, que te atrapa como espectador rápidamente.

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9 pensamientos en “La vida en verde

  1. coño, curiosamente estuve hablando el otro dia un buen rato con un colega que juega en un equipo de futbol gaélico en coruña. No tiene mala pinta

  2. La primera vez en mi vida que alguien me dice algo de semejante deporte… Y eso que conocía el futbol australiano y el curling… Gran post!!!
    Habrá que ver un partido o dos, ¿no?

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