hypertrofia auditiva

¿Qué pasa con el Beatle Paul? (II)

Por Javier Ferreirós

beatles-shakespeare

Cuando se publicó Revolver los Beatles estaban embarcados en la que sería su última gira mundial; los Beatles decidieron no volver a tocar en directo por varias razones, bastante buenas todas ellas: su vida peligraba, nadie escuchaba lo que salía de sus pequeños amplis y además sus nuevas canciones eran difícilmente interpretables en directo con los medios de la época. McCartney, laborioso él por si no había quedado claro, fue el último en pronunciarse a favor de abandonar las actuaciones en directo. Era, en su mente calculadora, una decisión precipitada que se tomó en plena gira. Tanto entonces, como ahora aún más si cabe, era inconcebible que un grupo de rock se dedicase exclusivamente a grabar discos. Así que Paul se puso a grabar películas en super8 a las que ponía bandas sonoras instrumentales, porque no podía estarse quieto en casa, y de ahí surgió la idea de los vídeos promocionales o videoclips para mandar a la tele. Y asumió el reto, con la colaboración de George Martin, de ponerle la banda sonora a una película, The Family Way.

Fue en esa época cuando McCartney sufrió un accidente de moto, y simplemente se levantó, se sacudió el polvo, se cosió el labio, se dejó bigote, y siguió con su trabajo. Fue el mismo año que el tan trascendental accidente de moto de Dylan, que le sirvió como excusa para dejar las anfetas y  las giras y recluirse en Woodstock, y convertir ese percance- afortunadamente inocuo-  en un antes y un después en su vida. McCartney sólo “murió” ese mismo año.

Fue en un accidente de coche la mañana después de que Lennon conociese a Yoko. Paul se convirtió en el primer Beatle en morir, si atendemos a la famosa conspiranoia que empezó a encontrar señales- algunas muy ingeniosas- en portadas y en canciones; para que los Beatles siguiesen adelante, había sido sustituido por un actor llamado William Campbell.

paul dead

El “hallazgo” salió a la luz en 1969, y podemos rastrear su origen hasta una habitación llena de humo y ojos rojos en alguna residencia universitaria de EE.UU.

Los demás Beatles también se dejaron bigote, y entonces grabaron el videoclip de “Strawberry Fields Forever”, que hizo pensar al mundo que se habían vuelto locos por la drogas y que, junto al abandono de las giras, fue asumido como un indicador del fin del grupo.

Visto con perspectiva, en cierto sentido sí que fue el fin: ya no existía el colegueo adolescente entre ellos, y a Harrison y a Lennon cada vez les costaba más levantarse para ponerse a currar. McCartney tenía que llamarlos por teléfono y sacarlos de la cama, vamos, arriba, que hay que grabar un disco. Tal como cuenta Ringo en el documental sobre la vida de Harrison (Living in the Material World, de Scorsese), si no fuese por Paul no habrían hecho nada más.

McCartney empezó definitivamente a cargar con todo el trabajo de los Beatles, manteniendo vivo el espíritu de lo que debía ser el grupo: inspiración, innovación, calidad, afán de autosuperación. Ahí tenemos el Sgt. Pepper: idea de Paul, tanto la canción titular como el concepto de banda alternativa tocando en un falso directo, idea que se termina tras la segunda canción, porque sólo él estuvo dispuesto a trabajar en esa dirección, mientras que Lennon simplemente aportó las canciones que tenía escritas, casi concebidas como encargos.

Lennon, 1980: “A Sgt. Pepper se le considera el primer álbum conceptual, pero eso no tiene ningún sentido. Ninguna de mis aportaciones al álbum tiene absolutamente nada que ver con esa idea del Sgt. Pepper y su banda; pero funciona porque dijimos que funcionaba.” En ese sentido, los otros Beatles frustraron el proyecto de McCartney.

Idea de Paul la portada del disco, intentando también en este ámbito que los Beatles se superasen una vez más a sí mismos ante la desidia de los otros tres. Más allá de la gran calidad de las canciones y de sus interpretaciones- incluidas las “hechas por encargo”, “Being for the Benefit of Mr Kite” y “Good Morning, Good Morning”- hoy día puede verse todo lo que rodea al Sgt. Pepper como un gran ejercicio de autocomplacencia, el gran símbolo de la visión un tanto cándida del mundo que floreció en el “Verano del Amor” de 1967. Pero McCartney, a sus 24 años, no había hecho más que empaparse de las ideas y de los sentimientos propios de la comunidad artística anglosajona de la cual los Beatles eran los miembros más visibles. Había seguido moviéndose, y conservando el entusiasmo. Y asestando un golpe definitivo en su duelo con el beach boy Brian Wilson por ser el mejor compositor del mundo (además de producirle una canción al grupo californiano, “Vegetables”).

Y metiéndose coca. McCartney, 1986: “Yo la tomaba antes de que lo hiciera toda la industria discográfica. De hecho, la tomé durante todo Sgt. Pepper.” Se ve que al bueno de Paul aún le dolía que Lennon y Harrison se rieran de él por haber tardado tanto en tomar ácido (aunque después fue el primero en confesarlo abiertamente), así que el chico bueno nos cuenta que también puede ser malo. Porque a veces, allá en el fondo, sigue queriendo ser guay, como cuando tu padre dice “mola cantiduvi”.

Uno que se murió de verdad fue Brian Epstein, por sobredosis, deprimido porque los Beatles habían tomado todo el control y ya no necesitaban a su mánager tras haber dejado de ser unos “peleles melenudos” (en expresión de Harrison). Otro indicio de que todo se estaba viniendo abajo. Los Beatles sonrieron al enterarse de la noticia del deceso, porque tal cosa les recomendó el Maharishi, que hizo su aparición entonces; pero Paul siguió concibiendo proyectos lejos del santón hindú, como Magical Mistery Tour, que ya había madurado en abril de ese 1967 y que se acabó convirtiendo en “la película doméstica más cara de la historia” (según Lennon) y el primer gran fracaso de los Beatles a ojos de la crítica (que llevaba mucho tiempo esperando un resbalón de los liverpoolianos).

Paul vuelve a reventar, de nuevo en 1981, con el cadáver de Lennon fresco, y no sustituido por ningún actor- Michael Caine debía estar muy ocupado: “John dijo que `Magical Mistery Tour no era más que un gran acto de megalomanía de Paul´. Dios mío, era por ellos, por mantenernos juntos, por darnos marcha, por hacer algo nuevo…”. Lennon y Harrison preferían la meditación; en 1968 Ringo y McCartney se encogieron de hombros y los acompañaron a la India en su búsqueda de la Verdad bajo las faldas del Maharishi. El orden en que fueron abandonando aquel precedente del Campamento Krusty habla por sí solo: primero se fue Ringo; luego McCartney; pasado un tiempo, Lennon; y Harrison tragó con todo hasta el final. Por lo menos habían escrito un buen puñado de temas que luego conformarían el primero de sus últimos discos, el llamado “Álbum blanco”. Aquí nos encontramos con la muestra perfecta para terminar con el mito de que Lennon hacía rock de tíos duros y McCartney baladas para blandengues: “Helter Skelter”, y, con la transición entre la voz  de “Why Don´t We Do It in the Road?” y la de “I Will”, formamos un pequeño compendio de ejemplos perfectos sobre la versatilidad del Beatle Paul.

En las sesiones de grabación de este disco el perfeccionismo de McCartney dio lugar a la primera rabieta seria dentro del grupo: Paul, que había aprendido a tocar la batería cuando nadie miraba, grabó por encima de las baterías de Ringo en un par de temas, amparado por la noche. Ringo (tal vez contra el pronóstico de McCartney) se dio cuenta y dejó el grupo durante un par de semanas, y al volver lo recibieron con flores y aplausos.

paul ringo

Si bien aquí Paul se excedió en su estajanovismo con el buenazo de Ringo, a partir de ahora las sugerencias de Paul enfocadas a mejorar las canciones serían vistas por los hastiados Lennon y Harrison como intentos de imposición de sus caprichos dictatoriales. Tal fue el caso en “Hey Jude”: Harrison se lanzó a responder con su guitarra a los versos cantados por McCartney, Paul le pidió que no lo hiciera, que no pegaba con el tema, y Harrison, tan volátil a pesar de la meditación, se lo tomó como una afrenta personal. En resumen: Paul quería seguir tocando en el mejor grupo del mundo, y John y George preferían ir a su bola  y hacer lo justo para cumplir con sus obligaciones contractuales.

Ya estamos en una situación de guerra abierta. A esto hay que añadir el fracaso de los Beatles como hombres de negocios con su sello Apple, que supuso un goteo continuo de dinero, cuando no se lo robaban descaradamente. McCartney recomendó a alguien de la familia de su señora para llevar las cuentas, los demás se negaron rotundamente y metieron en casa al más despiadado ladrón del negocio musical, Allen Klein. La muerte antes que un pariente de Paul al mando.

macca drums

En medio de todos estos asuntos mundanos, no hay que olvidar que los Beatles seguían elaborando una música excelente. De este ambiente enrarecido surgió Let It Be, que pasó de ser un proyecto innovador (creo que ya no hace falta decir idea de quién) en el que se interpretarían canciones nuevas en directo, a ser el fruto de unas sesiones de estudio tensas a más no poder. George Martin: “Para coordinarlo todo, Paul intentaba organizar a todo el mundo y se fue volviendo bastante autoritario, lo cual no gustaba a los otros tres. Pero era la única forma de reunirse. John se largaba con Yoko, George decía que no vendría al día siguiente. Era la desintegración general, el desencanto.” Lennon: “Paul tenía la impresión errónea de que iba a hacernos ensayar.”

Una buena muestra de cómo estaban las cosas es la discusión entre McCartney y Harrison que podemos ver en el documental sobre las sesiones de grabación.

Pero antes de separarse del todo y dejar de forzar las cosas, los Beatles se despidieron a lo grande con Abbey Road. Ahí tenemos la suite de la cara B, la despedida más grandiosa posible, porque McCartney sabía que así tenía que ser tratándose de quienes se trataban.

La separación oficial del grupo fue el 10 de abril de 1970, con los titulares de los periódicos diciendo “Paul se marcha de los Beatles”. Al final su paciencia y sus ganas de seguir adelante se terminaron al andar Phil Spector de por medio, y entonces dio el paso, mientras que para  los otros los Beatles eran desde hacía tiempo un proyecto muerto al que Paul le seguía dando vueltas.

¿Por qué se separaron los Beatles? ¿Por Yoko Ono? Sí, abuelo, sí…  ¿Por Paul McCartney? Más bien permanecieron juntos por él. Entonces, ¿por qué?

Pues porque ya tenían casi treinta años (Lennon y Ringo, 29: McCartney y Harrison, sólo 27) y llevaban juntos, pegados los unos a los otros, literalmente, desde los quince. Les apetecía estar con sus parientas y hacer sus cosas. Ya estaba bien de Beatles. ¿Y si se hubiesen llevado bien todo el rato? Los odiaríamos por ser una familia feliz y multimillonaria, así que mejor dejarlo estar. Let it be.

Y tras la ruptura, el Beatle Paul se sintió perdido, sin saber qué hacer, por primera vez en su vida. Pero pronto se pondría en marcha otra vez.

Más en Hypertrofiados| ¿Qué pasa con el Beatle Paul? (I), ¿Qué pasa con el Beatle Paul? (y III)

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