hypertrofia ocular

The Office (Scranton): Reporte anual

Scranton, Pensilvania. Oficina de Dunder Mifflin Paper Company. 09,05 Hora Zulú.

Nos recibe el gerente regional, Michael Scott. Primeras impresiones: infantil, inepto, con un grave complejo de gracioso. Tiene un problema evidente de prioridades y de comprensión de la vida real. Le preguntamos por los despidos para saber si los ha comunicado ya. Recogemos respuesta literal: “¿Si se lo voy a decir? No, no tendría sentido. Si fueras médico, no le dirías a tu paciente que tiene cáncer”.

Intentamos una pregunta fácil para determinar si nuestra primera impresión de su perfil psicológico es errónea. Por lo que sabemos, la actitud que presenta en ese momento puede haber sido el resultado de falta puntual de sueño.

Reproducimos, a continuación, la conversación completa.

“¿A quién admira?”

“Mis héroes, las personas a quienes respeto son Bob Hope, Abraham Lincoln, y desde luego, Bono. Y quizá Dios ocupe el cuarto lugar. Creo que esa gente ayudó realmente al mundo de tantas formas que no se puede expresar con palabras. Es realmente incalculable”

En este punto del informe, reportamos a la central que damos a este activo por perdido.

De todos modos, antes de tomar esta decisión decidimos comprobar con su secretaria si esta era su actitud habitual. Pam Beesly evitó contestar directamente a la pregunta, y sólo nos mostró -suponemos que a modo de respuesta- un vídeo grabado en el móvil

Ante esta prueba, que consideramos concluyente, determinamos que no es sólo el jefe: hay un problema general en la sucursal de Scranton. Decidimos permanecer 32 minutos más para poder hacer una investigación completa.

Un hombre intenso, de más de 1,80 de altura, gafas sucias, con un traje mostaza, se nos presenta como el asistente del director regional. Su acercamiento no nos sorprende. Con anterioridad, habíamos notado que nos seguía.

Nuestras maniobras no son suficientes para mantenerlo alejado mucho tiempo. Nos indica con insistencia que es el mejor vendedor de la oficina y que tiene una memoria prodigiosa: tanto que recuerda el día de su nacimiento y cómo su madre mordió el cordón umbilical para cortarlo (sic).

Es obvio que tiene un intenso deseo por subir en la jerarquía. Ha detectado que no estamos especialmente satisfechos con el actual gerente regional (al que, por cierto, supuestamente admira, según nos refieren otros compañeros). Le comentamos, para desinflar sus expectativas sin darle un no rotundo que pueda desestabilizar su frágil equilibrio mental, que manejar una oficina es complicado, que pueden surgir problemas inesperados. Dice tener buenas y grandes soluciones para cualquier situación.

Añade, además, que es una persona en la que podemos confiar. Manifiesta ser serio y responsable.

Dice que ni siquiera supondría un gasto médico para nosotros, que no necesita un seguro. No creemos sus palabras y dejamos patente en este informe que esto podría ser peligroso para la salud de los trabajadores. Parece, a primera vista, una treta para impresionarnos. Con el fin de apoyar su afirmación, Dwight Schrute nos reproduce en un walkman destrozado, con restos de remolacha,  una conversación reciente entre él y su compañero. Procedemos a reproducirla en su totalidad:

Jim: Si trabajas aquí, querrás un buen seguro médico, ¿no?

Dwight: No los necesito. Nunca he estado enfermo. Sistema inmunitario perfecto.

Jim: Si nunca has estado enfermo, no tendrás defensas.

Dwight: no las necesito. Poseo genes superiores. Soy un Schrute. Además de un mayor poder cerebral . A través de la concentración, puedo subir y bajar mi nivel de colesterol a voluntad.

Jim: ¿Por qué querrías subir tu colesterol?

Dwight: Para poder volver a bajarlo.

Decidimos que, efectivamente, este no es el camino a seguir. Su compañero de mesa, Jim Halpert, nos parece una buena oportunidad para continuar recabando información. Nos acercamos para preguntarle sobre la rutina de la oficina, algo que incomoda sobremanera a Dwight Schrute. De su cajón derecho extrae un dossier que contiene todas sus quejas sobre el comportamiento del señor Halpert. Lo apoya con material audiovisual, que también adjuntamos.

Halpert no niega los hechos. Incluso nos explica, orgulloso, que fue capaz de probar la teoría de Paulov con él. En ese momento, Michael Scott, que había estado observando en silencio desde su oficina, sale corriendo hacia la salida. El señor Halpert  nos advierte de que no debimos ignorar al gerente,  precisando a continuación que su personalidad no sobrelleva bien la falta de atención. Un minuto y 35 segundos después de su salida, empezamos a escuchar música en la oficina

Otra prueba más de que el funcionamiento de la oficina de Scranton no es el deseable. Decidimos comprobar, antes de irnos y aprovechando nuestra visita, si los sistemas de prevención de riesgos laborales están en orden. Nos informan de que recientemente hicieron un simulacro de incendio, “demasiado real gracias a Dwight Schrute” –citamos textualmente las palabras de Angela Kinsey, contable, que llora mientras lo rememora, aunque puede que las lágrimas sean causadas por la bola de pelo que escupe al mismo tiempo que relata los hechos-. Según figura en las actas, todo salió bien, excepto para Bandit

Nota: Debemos investigar por qué había un gato en la oficina.

Ante todos estos despropósitos, nos proponemos dejar la oficina para elaborar con celeridad el presente informe. Michael Scott nos intercepta antes de salir para que tengamos en cuenta que ciertas disfunciones se compensan con la buena voluntad y el marcado carácter solidario de todos los compañeros. Supuestamente, Meredith Palmer (de la que constan en los expedientes antecedentes de conductas inapropiadas y posible alcoholismo) fue mordida por un murciélago en la oficina (¿?) y contrajo la rabia. Para ayudarla, sus compañeros organizaron una carrera  benéfica.

Le aseguramos que lo tendremos en cuenta para sacárnoslo de encima y salimos de la oficina. En el parking, hay señales recientes de un atropello y una cama elástica, a la que tiran una sandía desde la azotea que cae en el capó de nuestro coche.

Definitivamente nos hemos quedado sin palabras. Es mejor que vayan a Scranton y lo vean por sí mismos. No nos atrevemos a volver.

Nunca.

Jamás.

CRÉDITOS : http://dundermifflinscrantonbranch.tumblr.com; wikiquote; youtube: dan17137, 2011kwall, migblonde, deathroll, mysterious24680, kirksay5, lukedaduke2, p6412, krystenOne, mecagoemto

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Un pensamiento en “The Office (Scranton): Reporte anual

  1. Ganas locas de revisitar los mejores episodios: Los premios Dundee, la cena en casa de Michael Scott, el café disco, el duelo a muerte entre Dwight y Andy Bernard…

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