hypertrofia ocular

Lo que no sabías que era anime y sí lo es

Por ORLANBATOR

Este post conlleva consigo dos claras intenciones: la primera, hacer ver a todos esos “cenutrios” que no consideran el anime como una posibilidad de entretenimiento que, aunque no lo crean, su infancia estuvo rodeada de animes a cascoporrillo; y, la segunda es que este post pretende ser un pequeño homenaje a esas series que animaban nuestro colacao con chocapic por las mañana, o nuestros bocadillos de chocolate por las tardes.

No me extenderé demasiado con cada anime, ya que cada uno de ellos daría para escribir enciclopedias enteras. Comenzaremos con algo fácil:

DRAGON BALL  (Bolas de dragón)

Este anime no necesita presentación alguna. Emitido por primera vez allá por el año 1986, Akira Toriyama fue el encargado de dar vida a este fantástico mundo, donde un muchacho (medio mono), Son Goku, debía buscar las Bolas de Dragón. Estas siete bolas tenían la capacidad de conceder un deseo a quien las consiguiera reunir en su totalidad. Muchos fueron los personajes, amigos y enemigos que este chico con rabo se encontró a lo largo de sus aventuras. Resultaba curioso que el mundo de Dragon Ball se presentaba como una Dictadura Monárquica, donde el Rey era un zorro bajito con gafas.

Es cierto que la mejor saga de la serie es la primera, cuando Son Goku  todavía es pequeño. Con el paso de tiempo, las peleas se convirtieron en una especie de partida de tute, donde nuestro protagonista siempre tenía la carta más alta, llegando así hasta Super Sayan  nivel 4, fusiones y demás ases bajo la manga.

¿Quién no soñó alguna vez con ver los pechos de Bulma? Al igual que Son Goku lo hacía con su bastón mágico, Bulma también tenía la capacidad de alargar el mío.

¡Yo lo tengo grabado en cinta VHS! Por aquellos tiempos ya comenzaba  a ser algo vicioso.

 

OLIVER Y BENJI

¡Cierto amigos! Esto es un anime. Capitain Tubasa es su título original. Fue por primera vez en 1983 cuando pudimos disfrutar de terrenos de juegos tan largos como un día sin pan, chicos de 10 años corriendo detrás de una pelota pegándole patadas (en ese momento más que una pelota parecía un trapo escurrido.)

Oliver, con el número 10 en su camiseta, era el protagonista de buen corazón, junto con Benji, el portero del equipo, arrogante como él solo, pero con un cerebro privilegiado, capaz de leer la mente de sus rivales.

Sorprendente resultaba la fuerza de estos chavalitos de entre 10 y 12 años, como es el caso de Mark Lenders (posiblemente de origen gitano), capaz de romper la red de la portería de un balonazo, o incrustar la pelota en el cemento.

Allá por el 2002, sacaron una nueva saga este fantástico anime, “Rumbo al Mundial”, donde los protagonistas de anteriores sagas se reúnen de nuevo para representar a Japón en el Mundial de 2002 de Corea y Japón. Como curiosidad, decir que Oliver, ya adulto, juega en el F.C. Barcelona.

Maravillosas eran aquellas mañanas de nuestra infancia cuando tomábamos nota de lo que el entrenador del Niupi, Roberto Zendiño, enseñaba a nuestros queridos protagonistas, para ponerlo en práctica por las tardes, en  partidos en las plazas de los pueblos con nuestros amigos.

 

¡¡Esta canción la metería en el top ten de los temazos universales!!

 

CALIMERO

Otro anime de los que más hemos disfrutado, desde el año 1974. Karimero (título original de la serie y nombre del protagonista; Calimero en España) era un pollito cabezón que, a diferencia de su familia de plumaje amarillo, lucía un negro perfecto en todo su cuerpo. A su vez, portaba en su enorme cabeza la cáscara de su huevo, a modo de sombrero molón.

Calimero no era ni listo ni tonto, pero si que es cierto que a veces podía parecer un pelín retrasadete. La serie no contenía mayor trama que las tonterías de este “tontopollino” y sus colegas, entre los que destacaba su pseudonovia Priscilla. Clásico argumento error-consecuencia-solución.

 

MARCO (Haha wo tazunete sanzenri, Tres mil leguas en busca de mamá, 1976)

¿Quién no conoce a Marco? Ese majo chaval de 10 años que con un monico blanco en su hombro, Amedio, viaja de los Apeninos a los Andes, para buscar a su mamá. ¡¡Eso sí que era tener cojones!! Y allá se lanzó el chaval, viajando en todo medio de transporte conocido, en ocasiones acompañado por diversos personajes, mientras que en otras sus únicos aliados eran su monico blanco y la soledad. ¡¡Que pena daba el “jodío”!!

Todavía recuerdo a mi madre obligándome a ver esta serie cuando me portaba mal, para saber lo que es que tu madre te abandone y te deje solo con tu padre. También es cierto que con 10 años, si mi madre me abandonara en Génova, me tiraba al mar, a dar brazadas hasta llegar a cualquier otro lugar. No creo que Génova sea una ciudad demasiado segura para nadie y, menos para un chaval sin amigos que juega solo  en la calle con un mono.

 

MAZINGER Z (1972)

Sólo hace falta decir un par cosas de este anime: Robots gigantes pilotados por flipados y; ¡¡PECHOS FUERA!!

 

CABALLEROS DEL ZODIACO (Saint Seiya, 1986)

¡¡Estos sí que molaban!! Hostias como panes, enemigos malos de los de verdad, de los de “el mal por el mal”  y, armaduras, amistad y nudillos como armas para acabar con ellos. Cierto es que, al igual que en Ranger de Texas, repetían 100 veces la misma patada en cada capítulo, pero eso daba igual. Los Caballeros del Zodiaco, liderados por Pegaso (Seiya) molaban mogollón. Todos nos sentíamos identificados con ellos, ya que cada personaje tenía su armadura de oro del zodiaco, y nosotros… ¡¡signos del zodiaco!!

 

RANMA ½ (Ranma Nibun no Ichi, 1989)

Ranma, Ranma, Ranma. Lo mejor de este anime radicaba en su personaje principal, de igual nombre que la serie. Este chaval, durante un entrenamiento de artes marciales, cae a un estanque con extrañas propiedades y, como consecuencia, recae sobre él una maldición: al entrar en contacto con el agua fría, se convierte en una preciosidad de larga melena pelirroja.

Tal vez, el mayor aliciente de este anime era la enorme carga erótica que capítulo tras capítulo me mantenía pegado a la pantalla de mi televisor.

Por hoy lo dejamos aquí. Pero debéis de saber que volveré a atacar con el tema, ya que me quedo con ganas de hablaros de muchos animes más, animes que nos encantaban en nuestra infancia, y que desconocíamos que eran animes.

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3 pensamientos en “Lo que no sabías que era anime y sí lo es

  1. No soy de esos “cenutrios”. Soy de esa otra parte que siempre apreció los sangrados de narices de los animes.
    Soy también de esas que merendaba mientras se veía “bolas do dragón”, de principio a fin, desde el opening completo a la canción final (esa bulma melancólica mirando por la ventana, mientras llueve…). Y Arale, por supuesto.
    Soy también de las que veía los “furolos” de Oliver y Benji, aunque reconozco que no apreciaba tanto ni Calimero ni Mazinger Z.
    Era de Caballeros del Zodíaco, de Pegaso especialmente, aunque reconozco que al revisitarla de “adulta” -por llamarme algo- el grito en bucle de “¡A mí la cobra!” empañó un poco mis recuerdos.
    Pero, ya sabes: Ranma, Ranma, Ranma. La fantástica chica de la trenza pelirroja, el genio de Akane, el padre-panda, el asombroso sentido de la orientación de Ryoga…¡¡Rumiko Takahashi es dios!!
    Cierto es que no recordaba el opening, y que no resiste mucho un nuevo visionado jajaja

  2. ¿¿¿Calimero era anime????. Pensaba que era una de estas producciones hispano-francesas que pretendían lavarnos el cerebro para que aprendiésemos algo de la vida: a portarnos como personas y todo eso…

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